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El tratamiento más innovador para la artrosis y el dolor de espalda.

Tratamiento

Tratamiento del esguince

Ante el tratamiento de un esguince, podemos clasificarlos por su gravedad, en cada caso el tratamiento puede variar y siempre será un médico especialista quien determine el tratamiento a seguir por el paciente. Tratamiento de esguinces leves Los esguinces leves corresponden a un estiramiento violento de los ligamentos articulares, sin verdadera rotura ni arrancamiento. En estos casos la articulación suele aparecer hinchada y es muy dolorosa, pero pueden efectuarse los movimientos, y éstos son normales. La radiografía no revela ninguna lesión. El tratamiento del esguince leve debería consistir en aplicar hielo, de manera indirecta para no causar quemadura, por espacios de 15 ó 20 minutos y 3 ó 4 veces al día. Se debe aplicar una inmovilización ligera, mediante una férula o vendaje comprensivo, lo que permite la cicatrización del tejido. En la medida de lo posible se elevará la zona lesionada para reducir la presión sanguínea y que disminuya la inflamación y el dolor. Si el esguince es muy doloroso se recomienda mantener reposo hasta que remita el dolor. La curación del esguince conlleva limitar la movilidad -aunque habitualmente sólo de forma relativa y no absoluta, y de manera transitoria- lo que puede producir pérdida de fuerza o potencia muscular. Por eso, una vez curado el esguince, es conveniente hacer ejercicio evitando sólo aquéllos movimientos que eventualmente desencadenen o incrementen el dolor. Existen ejercicios para fomentar la potencia, resistencia o elasticidad de la musculatura como ejercicios isométricos o propioceptivos. Tratamiento de esguinces graves Los esguinces graves se caracterizan por la producción de un desgarre o un arrancamiento del ligamento. Ello da lugar a movimientos anormalmente amplios de la articulación. En el examen clínico, la articulación es dolorosa y aparece hinchada, pero a veces poco más que en el caso de un esguince leve. La radiografía es indispensable para detectar los esguinces graves, que pueden dejar secuelas (dolores persistentes, rigidez, inestabilidad y fragilidad de la articulación). Aunque puede bastar con una inmovilización durante varias semanas, a veces es necesario intervenir quirúrgicamente. Esta intervención consiste en reparar el ligamento arrancado o sustituirlo por uno artificial. En todos los casos, la fisioterapia también puede ayudarnos a recuperar la movilidad de la articulación y una función muscular normal. *Si quieres saber más sobre el esguince como lesión sigue este enlace

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