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Artrosis, de rodilla, cadera, tobillo

artrosis

Tabla de contenidos

Que es la artrosis

La artrosis es la enfermedad reumática más frecuente. Se trata de una patología degenerativa de las articulaciones producida por un desgaste del cartílago, un tejido que hace de amortiguador protegiendo los extremos de los huesos y que favorece el movimiento de la articulación.

Esto quiere decir que en una articulación normal el cartílago recubre el extremo de los dos huesos que forman la articulación permitiendo que, al moverse, los huesos no rocen y los golpes sobre esas articulaciones sean más leves. Pero cuando el liquido viscoso llamado sinovial deja de nutrir al cartílago (artrosis), la hidratación y elasticidad desaparecen y dan lugar a la inflamación, el dolor y la contracción de las articulaciones.

Los últimos estudios realizados con el Plasma Rico en Factores de Crecimiento demuestran que puede ser eficaz en las distintas fases de la enfermedad, permitiendo retrasar su avance.

Su aplicación revoluciona los tratamientos existentes en la actualidad que son meramente paliativos dado que no curan ni detienen la evolución de la enfermedad.

El 45% de los pacientes que reciben el tratamiento experimentan una disminución significativa del dolor y recuperan la capacidad de movimiento. El resultado es una gran mejoría de la calidad de vida del enfermo.

El tratamiento no produce ningún problema de rechazo o alergia, ni presenta efectos secundarios adversos. A su vez puede ser aplicable con la regularidad que sea necesario.

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Síntomas

Los síntomas de la artrosis son progresivos y dilatados en el tiempo. Quizá el síntoma más temido sea el dolor que aparece por la degeneración del cartílago y el roce de los dos huesos desnudos. En un primer estadio está asociado al movimiento y al esfuerzo al que se somete la articulación. En esta fase, el dolor cesa con el reposo. Pero cuando se ha instaurado completamente, el dolor suele aparecer incluso con el reposo (por ello, a los pacientes que sufren artrosis desde hace mucho tiempo les suele doler más por las mañanas, durante los primeros minutos en los que deben mover las articulaciones tras la inactividad nocturna).

Otro de los síntomas más evidentes es la deformación. El crecimiento lateral de los huesos, al reaccionar por la degeneración del cartílago, agranda y hace más ancha la articulación. En las manos es muy frecuente la aparición de los nódulos.

La inflamación y los edemas junto con los crujidos también pueden aparecer como síntomas de la artrosis. Estos últimos suelen darse tras un rato de descanso. Lo que ocurre es que al intentar moverla tras un rato de inmovilización la articulación se vuelve rígida por el roce de los extremos de los huesos, como si le faltara lubricación.

Causas

Las causas exactas de la artrosis se desconocen por ahora, pero existen diversos factores que incrementan el riesgo de padecerla, como la influencia genética, el envejecimiento, la obesidad, desempeñar actividades que exijan realizar esfuerzos físicos muy intensos, haber sufrido una lesión articular, etc. A menudo aparecen varias juntas en la misma persona, lo que incrementa sus posibilidades de desarrollar la enfermedad.

Como ya hemos dicho es posible que la artrosis aparezca por herencia, sobre todo en las manos, ya que existe una predisposición familiar, principalmente entre las mujeres. También se puede dar por sobrepeso, puesto que la obesidad aumenta las posibilidades de padecer artrosis en las caderas y rodillas. Los trastornos por sobrecarga facilitan igualmente la aparición de esta patología, por ejemplo cuando las piernas están torcidas o una es más larga que la otra, produciendo un desgaste mayor en esa zona. Además las lesiones locales cuya recuperación no es completa y el exceso de uso dan lugar a la artrosis temprana.

Donde se produce la artrosis

La artrosis suele afectar a las articulaciones que más esfuerzos soportan, aunque puede presentarse en casi cualquier articulación del cuerpo. Lo cierto es que la manifestación de la artrosis varia según la articulación afectada.
Los tipos de artrosis más frecuentes son la artrosis de rodilla, la artrosis en las manos, la artrosis de cadera, la artrosis en la columna, afectando a cuello y espalda.

Artrosis en las manos
Suele aparecer con nódulos o bultos. Son más frecuentes en las mujeres. Los miembros de una misma familia pueden presentar tendencia a sufrirla, si sus antepasados la han sufrido. La primera manifestación suele ser dolor e inflamación en una articulación; y después se va extendiendo a otras. A medida que van apareciendo los nódulos, las molestias van remitiendo, hasta la desaparición total de las mismas cuando la deformación ya está muy avanzada, y el principal problema lo constituye la alteración estética. Unos guantes guantes para artritis reumatoide nos pueden ayudar mucho.

Artrosis en la rodilla

El sexo, la edad y la obesidad son muy importantes a la hora de padecer de artrosis en la rodilla. En especial la obesidad, que sobrecarga de peso a la articulación, desencadenando los problemas. Dolor en la cara interna o en la parte anterior de la rodilla. Puede cursar con chasquidos, y aparece a menudo al subir o bajar escaleras. En estados de gravedad mayor, puede aparecer cojera. Unas buenas rodilleras estabilizadoras nos pueden ayudar a aliviar el dolor y ganar confianza.

Artrosis en la cadera

El dolor suele manifestarse en la ingle. Mejora con el descanso. También puede doler la cara interna del muslo, la rodilla, o incluso la zona de las vértebras lumbares cercana a la cadera. La evolución puede variar mucho; puede permanecer estable o requerir de cirugía. Los movimientos normales pueden estar comprometidos, dificultando acciones tan comunes como abrocharse los zapatos (porque no se puede flexionar la pierna) o cruzar las piernas.

Artrosis en la columna vertebral

En la artrosis de la columna suele aparecer dolor en la región cervical (en el cuello) o en las vértebras lumbares debido a la degeneración del cartílago que, en este caso, facilita el movimiento de las vértebras y el roce entre ellas; los músculos de la zona pueden sufrir contracturas, lo que dificulta el movimiento del cuello o los hombros, en el caso de la artrosis cervical. Se puede transmitir el dolor, debido a la conducción nerviosa, hasta la zona de la cadera, produciendo ciática (dolor en el nervio ciático).

Prevenir la artrosis

La mejor manera de prevenir la artrosis es llevar una dieta sana y equilibrada, realizar ejercicio físico moderado (acorde con la edad y el estado físico de la persona) y evitar la obesidad.

También es necesario limitar los esfuerzos físicos intensos, tales como cargar objetos pesados o desempeñar actividades laborales que exijan un esfuerzo físico intenso.

Los deportes de contacto, como el fútbol o el rugby, no se recomiendan a aquellas personas con artosis. Estas prácticas deportivas son, frecuentemente, uno de los factores que desencadenan la enfermedad. De hecho, muchos futbolistas padecen artrosis de rodilla debido a que sufren daños en la articulación de la rodilla, el menisco.

En caso de padecer ya la enfermedad, se deben evitar los movimientos que producen dolor, ya sea utilizando preferentemente otras articulaciones o limitando el uso de las enfermas. Sin embargo, esto no quiere decir que se deba tender a la situación de inmovilidad de estas últimas.

Hacer ejercicio con las articulaciones enfermas es fundamental tanto para mantener la movilidad como para fortalecer los músculos y así evitar que la articulación quede fláccida. Este ejercicio debe ser suave y que no provoque dolor. Si es excesivo, ya sea en tiempo, esfuerzo o intensidad, siempre será perjudicial.

El uso de bastones o muletas y reducir el esfuerzo de las articulaciones enfermas, es una forma de evitar el dolor y la degeneración de la enfermedad.

En la artrosis del pulgar, el uso de utensilios con mango ancho (que eviten los movimientos prensiles), evitar sostener objetos con los dedos o el uso de férulas inmovilizantes durante el trabajo, son medidas recomendables.

El frío o el calor (en forma localizada, en ambos casos) pueden, respectivamente, aliviar temporalmente el dolor y la sensación de rigidez articular. Una ducha caliente con chorro a presión en las articulaciones enfermas puede ser muy recomendable.

Tratamiento para la artrosis

Aun no existe una cura definitiva para este tipo de enfermedad, aunque en el tratamiento de la artrosis, los últimos estudios realizados con el Plasma Rico en Factores de Crecimiento demuestran que es eficaz en las distintas fases de la enfermedad, permitiendo retrasar su avance.

El Plasma Rico en Factores de Crecimiento al ser aplicado de forma intraarticular detiene el proceso de degradación del cartílago y estimula su regeneración, al mismo tiempo que permite reemplazar el líquido sinovial patológico reduciendo la inflamación. Estos cambios se traducen en una disminución significativa del dolor, con mejora en la movilidad y la función de la articulación, y por ende, en la calidad de vida del paciente.

El tratamiento con Plasma Rico en Factores de Crecimiento es efectivo tanto en las fases intermedias o incipientes como en los grados más avanzados de esta enfermedad. En los casos intermedios o incipientes, la infiltración con Plasma Rico en Factores de Crecimiento tiene un efecto protector y restaurador del cartílago articular previniendo el deterioro de la articulación afectada por la Artrosis. En las artrosis graves este tratamiento es capaz de contener el avance de la enfermedad y retrasar la solución definitiva que suele ser el reemplazo de la articulación por una prótesis. Lo más significativo, en estos casos graves, es la reducción del dolor y la recuperación de gran parte de la movilidad perdida.

Artrosis en la rodilla

La rodilla es una de las articulaciones del cuerpo humano en la que con más frecuencia se desarrolla artrosis, ya que es una articulación de carga que tiene que soportar a diario el peso del cuerpo al permanecer de pie, subir escaleras, andar o correr.

En la artrosis de rodilla se produce un desgastamiento del cartígalo de la articulación. Si la artrosis está avanzada los huesos de la articulación dañada llegan a rozarse entre sí, además, el deterioro del cartígalo puede afectar la forma y la composición de la rodilla, así como causar que fragmentos de hueso y cartílago floten en el líquido de las articulaciones y que espolones óseos, llamados osteofitos, se desarrollen cerca de los extremos de los huesos. Todo esto puede producir irritación, dolor, rigidez y pérdida de movimiento de la rodilla, produciendo cojera al caminar o problemas para subir y bajar escaleras.

Causas de la Artrosis de rodilla

La Artrosis de rodilla puede estar causada por:

-Edad: La frecuencia de la artrosis de rodilla aumenta con la edad, ya que cuanto más se hayan utilizado las articulaciones más se desgastan éstas. La edad en la que empieza a desarrollarse la artrosis de rodilla se sitúa alrededor de los 50 años y es más común en las mujeres que en los hombres. Además, esta dolencia es muy rara en gente joven, a no ser que hayan sufrido una lesión previa en la rodilla que sean desencadenantes de artrosis, como una fractura, un traumatismo o una lesión meniscal, entre otras.

-Obesidad: El aumento del peso corporal es un factor importante en el desarrollo de la artrosis de rodilla, ya que son las que diariamente cargan el peso. Cada kilo que aumentamos supone una presión de unos 3 kilos en las rodillas y de seis en las caderas.

-Lesión o uso excesivo: Los atletas y las personas que realizan trabajos que requieren hacer movimientos repetitivos tienen un mayor riesgo de desarrollar artrosis debido a las lesiones y al desgaste de la articulación. Es importante que los atletas aprendan a tomar precauciones para evitar lesiones y que los trabajadores que realizan movimientos repetitivos tomen las medidas necesarias para reducir sus efectos. Esto no significa que se deje de realizar deporte, es más, la práctica de ejercicio moderado fortalece la articulación y reduce el riesgo de artrosis en ésta.

-La genética o herencia: La genética juega un papel en el desarrollo de la artrosis de rodilla, así como de otras articulaciones. Las alteraciones hereditarias de los huesos afectan la forma o la estabilidad de las articulaciones y puede llevar al desarrollo de la artrosis. También es más común en las articulaciones que no encajan bien.

-Debilidad muscular: La debilidad de los músculos que rodean la rodilla puede llevar al desarrollo de la artrosis. Por esto, los ejercicios de fortalecimiento para los músculos del muslo son importantes para reducir el riesgo de padecer esta lesión.

-Otras enfermedades y tipos de artritis: Las personas con artritis reumatoide tienden a tener una mayor probabilidad de desarrollar artrosis. Además, la hemocromotosis (tener demasiado hierro) puede dañar el cartílago hasta el punto de deterioro crónico y la acromegalia (exceso de la hormona del crecimiento) también tiene efectos adversos en los huesos y las articulaciones, pudiendo llevar a desarrollar artrosis.

Síntomas de la Artrosis de rodilla

El principal síntoma de la Artrosis de rodilla es el dolor en esta articulación, sobretodo al subir y bajar escaleras, al ponerse en cuclillas y al caminar por un terreno irregular. Al principio, este dolor es muy leve y sólo aparece cuando se ha realizado una actividad física muy importante, como una larga caminata, mejorando rápidamente con el reposo. Cuando la artrosis está más avanzada, es normal que se noten molestias en las rodillas cuando se empieza a caminar, mejorando los síntomas después de llevar un rato andando, una vez que la articulación «entra en calor».

La Artrosis de rodilla genera dolor en la articulación pero a este síntoma se le añade una sensación de rigidez y de dificultad para extender y flexionar la pierna, produciéndose una sensación de chasquido en la rodilla al realizar este movimiento. Si la artrosis de rodilla no se trata, dejando que la enfermedad avance, el dolor no sólo se notará al mover la articulación, sino también al estar en reposo.

Tratamiento de la Artrosis de rodilla

Al igual que en la artrosis de otras articulaciones, el tratamiento de la Artrosis de rodilla se basa en la combinación de una serie de medidas:

-Pérdida y control de peso si se presenta obesidad.

-Un programa de ejercicios de rehabilitación para fortalecer los músculos de la extremidad y mantener al máximo la movilidad de la articulación.

-Tratamiento farmacológico que, indicado por el médico, contribuye a aliviar los síntomas de la enfermedad. Los analgésicos y los antiinflamatorios no esteroideos ayudan a aliviar el dolor y reducir la inflamación.

-Puede ser de utilidad el uso de un bastón, que ayude a descargar el peso del cuerpo sobre la rodilla.

-Los tratamientos de tipo biológico como los Factores de Crecimiento han mostrado resultados positivos en la detención del avance de la artrosis. Esta terapia es mínimamente invasiva y permite una rápida cicatrización y regeneración de tejido afectado sin ingreso hospitalario ni intervención quirúrgica. La infiltración de Factores de Crecimiento puede combinarse con la Ozonoterapia.

-En casos severos de Artrosis de rodilla, en los que se haya producido un desgaste considerable de la articulación, es posible que se deba recurrir a la cirugía y a la colocación de prótesis como último recurso.

Artrosis en el tobillo

La artrosis de tobillo es el desgaste progresivo de las superficies articulares que conforman el tobillo, la cara articular de la tibia, la del astrágalo y la del peroné.

El tobillo tiene una superficie de contacto reducida que debe soportar todo el peso del cuerpo.
La causa más importante de artrosis de tobillo es la postraumática, es decir, la que aparece después de fracturas articulares como la del astrágalo.

Existen otras causas de artrosis de tobillo, como traumatismos mínimos crónicos, la inestabilidad crónica de tobillo o enfermedades sistémicas que se manifiestan en el tobillo.

Artrosis de cadera

La artrosis de cadera es una enfermedad degenerativa de la articulación bastante frecuente que se produce cuando el cartílago de la cadera se va desgastando a causa de movimientos repetitivos, de la no utilización o del envejecimiento. Con el tiempo, si no se trata la artrosis, el cartílago puede desgastarse por completo, provocando que los huesos rocen entre sí directamente, lo que hace que sea muy doloroso moverse.

La artrosis de cadera suele desarrollarse en personas de edad avanzada, siendo más frecuente en hombres que en mujeres. Aún así, se puede padecer de esta dolencia siendo más joven si se ha sufrido algún tipo de enfermedad previa en la cadera, como una luxación congénita, un traumatismo o algún tipo de inflamación o infección. Todos estos procesos previos pueden dejar secuelas en la cadera que favorecen el que se desarrolle una artrosis precoz en la articulación.

Causas de la Artrosis de cadera

La artrosis de cadera puede estar causada por:

-Sobrepeso: el peso excesivo sobrecarga las articulaciones.

-Malas posturas: provocan cargas anormales sobre las articulaciones.

-Cargas unilaterales: a veces causadas por el trabajo.

-Cargas muy centralizadas en una parte concreta: por ejemplo, en los casos de deporte de alta competición.

-Alteraciones del eje axial como por ejemplo piernas en X o en O.

-Alteraciones, desviaciones, etc., como una rótula demasiado pequeña.

-Lesión del cartílago: existe un alto riesgo de sufrir artrosis.

-Poca actividad física: disminuye la producción de sinovia.

Tratamiento para la Artrosis de cadera

Un diagnóstico preciso y un tratamiento temprano de la artrosis de cadera ayudan a disminuir el dolor y mejorar el funcionamiento de la articulación dañada. El tratamiento debe personalizarse a cada paciente, de acuerdo a los síntomas y a la gravedad que presente la enfermedad.

El tratamiento de la artrosis de cadera, según la gravedad y la situación del paciente, consta de:

-Uso de AINE (antiinflamatorios no esteroideos) para el dolor.

-Dormir lo suficiente cada noche.

-Control del peso (las personas de peso normal tienen un riesgo de 20% de sufrir de artrosis de cadera, aquellos con sobrepeso tienen un 25% de riesgo, y los obesos tienen un 39% de riesgo de ser víctimas de esta enfermedad).

-Programas de ejercicios acuáticos.

-Terapia física (rango de movimiento y ejercicios de fortalecimiento).

-Terapia ocupacional (dispositivos de asistencia, protección de las articulaciones).

-La cirugía es considerada como una opción de último recurso. Los procedimientos quirúrgicos incluyen artroscopia, osteotomía o reemplazo total de cadera.

-Infiltraciones con Plasma Rico en Factores de Crecimiento. Es una terapia mínimamente invasiva que consigue la regeneración de tejido afectado sin ingreso hospitalario ni intervención quirúrgica. También se pueden combinar los Factores de Crecimiento con la Ozonoterapia.

Artrosis de columna

La artrosis de columna se produce por el desgaste del disco invertebral. Entre las vértebras de la columna existe una almohadilla protectora llamado «disco intervertebral», esta almohadilla funciona como amortiguador al mismo tiempo que otorga flexibilidad de movimiento.

Cuando se produce el desgaste del disco invertebral las vértebras se comprimen y aumentan la fricción lo que ocasiona dolores agudos.

Es una patología muy común que comienza a desarrollarse a los 20 años de edad y puede ser desencadenante de otras muchas patologías y dolores de espalda. Además produce una disminución de la estatura de las personas.

Causas de la artrosis de columna

La principal causa de la artrosis de la columna es el desgaste del cartílago que conforma los discos intervertebrales. La artrosis de columna es una enfermedad que se desarrolla lentamente y tarda tiempo en manifestar los primeros síntomas.

Cuando el desgaste del disco vertebral es considerable el espacio entre las vértebras es escaso e incluso nulo lo que produce presión en el nervio causando un dolor agudo.

Síntomas de la artrosis de columna

El principal síntoma de la artrosis de columna es el dolor agudo. Además puede producirse hormigueo en las articulaciones, limitación de movimiento y dolor reflejo en cuello y zona lumbar.

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